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El Observador, 1 de noviembre de 2008 Gracias a la tecnología y la gigantesca posibilidad de reducción de costos que ofrece la globalización, es que hoy una pequeña empresa ubicada en El Salto de Viña del Mar puede tener su “corazón” resguardado en un bunker de datos en Estados Unidos, y todo gestionado por una compañía nacida en Inglaterra y que tiene filiales en Sudáfrica y en calle Arlegui. Sí, tal como lee, en una sencilla pero funcional oficina de pleno centro de la Ciudad Jardín.
Ese es el centro de operaciones de la firma local Newsoft, compañía que decidió instalarse acá porque considera que la zona tiene todas las condiciones para consolidarse como el polo tecnológico de Chile, y por qué no, de Sudamérica. La empresa recuerda que acá está el edificio tecnológico promovido por el Gobierno y hay un conjunto de casas de estudios que aseguran una masa pensante ideal para este tipo de proyectos. “De hecho trabajamos con la Escuela de Ingeniería Comercial de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV) en sistemas de gestión, para que los alumnos propongan cambios tecnológicos en las empresas a las que van a llegar a trabajar”, comentó el vocero. DE QUÉ SE TRATA Lo que ellos han desarrollado es un sistema en línea de manejo de clientes y de toda la información trascendental para la compañía, pero ideada para la pequeña y mediana (pyme) empresa y sin que ésta tenga la necesidad de comprar, instalar o costear la mantención de un software, lo que encarecería los costos. Todo se hace a través de un navegador de internet, como Mozilla, Explorer o el reciente Google Chrome, por mencionar algunos de los más populares). Newsoft entrega un servicio con tantas claves como se requiere, los que están disponibles en un servidor emplazado en Estados Unidos y que está capacitado para resistir ataques de hackers y con un sistema de respaldo que da total garantías de seguridad, muchísimo mayores que las que se pueden tener almacenando toda la información en un computador estacionario o portátil, a los que le puede fallar el disco duro o puede ser sencillamente robado. “Uno guarda la plata en un banco, no anda con ella para todos lados. Con la información es lo mismo. Un dato vale muchísima plata”, recuerda el ingeniero comercial y ejecutivo de esta compañía, Cristóbal Pino. Para ojos legos, un sistema así puede sonar complejo y valer millones. Lo cierto es que cuando se conoce asombra lo simple que es y lo asequible que puede llegar a ser. Esta firma ofrece un servicio básico desde $29 mil y puede llegar hasta los $100 mil. En lo concreto esto permite tener la empresa en línea. Su información interna se sube a un servidor y la gente que tiene la autorización respectiva puede administrar inventarios; emitir facturas en formatos PDF; posibilita conocer de dónde vienen los clientes; registrar correos electrónicos; y hasta generar informes con un sistema de variables cruzadas, sin necesidad de andar pidiendo reportes que tardan días y hasta semanas en ser entregados, entre muchas otras acciones que pueden ser enviadas en tiempo real hasta un Blackberry o un IPhone. “Hoy pasa que uno llama a una determinada empresa y si la persona que suele atender a un cliente no está, nadie lo puede ayudar porque nadie sabe lo que él hace. Con esto uno sabe todo el itinerario que tiene este empleado. Gracias a esto no hay retraso de información y se mantiene al cliente contento, lo que permite dar un mejor servicio y ser más competitivo ante la competencia”, ejemplificó Pino. “Esto posibilita que la gente se focalice sólo en lo más importante”. Por Leonardo Riquelme para El Observador. |